El marco CRL me ayudó a conectar mi experiencia práctica con una visión de la confiabilidad como una cultura compartida, donde cada técnico e ingeniero se siente responsable de la disponibilidad y la salud de los activos. Desde que obtuve la certificación CRL, tengo mayor confianza en que la confiabilidad se convertirá en algo más que una meta técnica: será parte de nuestra cultura.